LA LUCHA INTERNA; ¿QUIEN LA GANARÁ?

Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios. Romanos 8:7-8.

Reflexión:
Todo ser humano tiene batallas internas, queriendo vencer la naturaleza adámica y caída, y otros queriendo vencer la ley de Dios. No existe un ser humano después de Jesucristo que camine como él lo hizo; porque, aunque algunos han ayunado 40 días y 40 noche como Jesús, lo han hecho para accesar a los milagros y el poder de Dios, no para morir completamente a su carnalidad pecaminosa y adámica, puesto que si lo hubieran hecho como Jesús lo hizo, hubieran vivido como Jesús y tendrían su mente. Y vivirían haciendo milagros y caminarían en lo sobrenatural como el prometió: Jesús dijo: De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aún mayores hará, porque yo voy al Padre. Juan 14:12. Muchos predicadores, curas, pastores, apóstoles, ministros; se hacen llamar hijos de Dios y que se creen súper espirituales todavía caminan en designios carnales y pecaminosos como: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas. Tienen el descaro de juzgar a otros cuando ellos caminan en pecado y lo peor es que se creen los alguaciles de Dios. A muchos les gusta que les llamen padres espirituales cuando Jesús dijo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos. Así que, todo lo que os digan que guardéis, guardadlo y hacedlo; mas no hagáis conforme a sus obras, porque dicen, y no hacen. Porque atan cargas pesadas y difíciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de los hombres; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas. Antes, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres. Pues ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos; y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y que los hombres los llamen: Rabí, Rabí. Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos. Y NO LLAMÉIS PADRE VUESTRO A NADIE EN LA TIERRA; porque uno es vuestro Padre, el que está en los cielos. NI SEÁIS LLAMADOS MAESTROS; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo. El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo. Mateo 23:2-11. Muchos dicen que lo hacen porque Pablo lo hacía, pero se les olvida que el apóstol Pablo no es Jesús, así como las almas tampoco son de pablo; son de Dios y de su hijo amado; por eso muchos erran y se salen de la doctrina de Jesucristo y se vuelven seguidores de doctrinas de hombre como los católicos, protestantes, mormones, masones etc. La palabra designios significa: Propósito, intención o plan para realizar algo. Por eso Pablo habla de los designios de la carne, intenciones y propósitos que se salen de los propósitos de Dios. Por eso es que muchos no vemos respuesta. Porque estamos más preocupados por ver de Dios sus beneficios y poder que por ser sus hijos y amigos. A el padre y al amigo se le cree, y si se le cree se le obedece: porque en la obediencia a sus palabras esta la bendición más grande. Escrito esta: Abraham creyó a Dios y le fue contado por justicia, y fue llamado amigo de Dios. Santiago 2:23. Cuantos hoy en día podemos decir con certeza que somos amigos de Dios en toda su extensión? ¿Cuantos antes de querer hablar con Dios reconocemos que nos falta morir a mucha carnalidad que nos limita a ver su gloria? A Moisés con todo y los milagros con que dios lo usaba pedía, rogaba, y suplicaba ver su gloria, pero su mal carácter lo cual es una obra de la carne no le permitió ver el rostro de Dios, solo pudo ver su espalda. Escrito esta: Y Jehová dijo a Moisés: También haré esto que has dicho, por cuanto has hallado gracia en mis ojos, y te he conocido por tu nombre. El entonces dijo: Te ruego que me muestres tu gloria. Y le respondió: Yo haré pasar todo mi bien delante de tu rostro, y proclamaré el nombre de Jehová delante de ti; y tendré misericordia del que tendré misericordia, y seré clemente para con el que seré clemente. Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá. Éxodo 33:17-20. Dios dijo eso porque estábamos separados de él a causa del pecado; pero hoy podemos llegar al padre solo si permanecemos en Jesús y sus palabras. Por eso Pablo escribió: Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro. Hebreos 4:14-16. Él fue tentado en todo en el desierto, cuando estaba ayunando, en la prueba, cuando estaba débil y con hambre y no pecó. Tu y yo estamos llamados a hacer lo mismo. ¿Te consideras hijo de Dios? Pero eres, prejuicioso, acusador, vanaglorioso, ambicioso, injurioso, celoso, envidioso, iracundo, legalista, vengativo, arrogante, lujurioso, engañador, Juzgador, altivo, soberbio, fornicario, idolatra etc. Estas lejos de ser su hijo: porque Jesús dijo: Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Y si saludáis a vuestros hermanos solamente, ¿qué hacéis de más? ¿No hacen también así los gentiles? SED, PUES, VOSOTROS PERFECTOS, COMO VUESTRO PADRE QUE ESTÁ EN LOS CIELOS ES PERFECTO. Mateo 5:44-48. Esa guerra entre la carne y el espíritu es la que a muchos los limita para ver la gloria de Dios y su presencia en sus vidas, la cual es el Espíritu Santo. La religiosidad, el legalismo, la falta de misericordia, así como la falta de amor y la impiedad son obras de la carne las cuales también deben morir en nosotros y ministros del evangelio. Desafortunadamente vemos que muchos perdemos esas batallas porque vivimos en la carne y no en el espíritu. Escrito esta: Mas vosotros no vivaís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos, no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Romanos 8:9-14.

Oración de hoy:
Padre de gloria, Jehová de los ejércitos, en esta hora te doy gracias por permitirme un día más de vida. Jesucristo rey mío, a ti te doy la honra por permitirme llegar al padre. Espíritu Santo, caballero precioso, te pido en el nombre de Jesús de Nazaret que nunca te alejes de mí. Quiero vivir siempre acompañado de tu presencia, porque en tu presencia hay plenitud, gozo, y delicias; hay paz, amor, paciencia. Dios omnipotente creador del universo perdóname porque en ocasiones me he salido de tu propósito, siguiendo doctrinas huecas y engañosas de hombres las cuales me separan de tu gloria, porque soy templo tuyo y tu Santo Espíritu mora en mi cuando te anhelo y busco con todas mis fuerzas y mi corazón, no solos por tus beneficios, y milagros sino porque eres mi padre y mi mejor amigo. Tú derramaste tu sangre por mí en la cruz del calvario, tú derrotaste a satanás por mí, tú que me das de tu poder para hacer milagros y maravillas; hoy entiendo que me exiges de mi el fruto de tu Santo Espíritu el cual es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; para que tu ley ni las del mundo me juzguen. Señor en el nombre de Jesucristo de Nazaret pido un espíritu de ayuno y entrega a ti para morir a la carnalidad adámica y caída que todavía habita en mí. Me someto a la ley de tu Santo Espíritu y renuncio voluntariamente a la ley de la carne. Porque tu Santo Espíritu es vida y la carne es muerte. Hoy declaro una semana de cielos abiertos, con poder, y sé que tu presencia caminara delante de mí 24/7 porque te buscare de madrugada, tarde y noche. Porque el todo poderoso está conmigo: Jesucristo quien me hizo antes más que vencedor. En él todo lo puedo. De él soy y a él sirvo y serviré por siempre. Amén, Amén y Amén.

Escrita por:
Estivenson Navarro.
Inspirada por:
El Espíritu Santo.