CONOCIENDO EL ESPÍRITU ACUSADOR Y DESTRUCTOR.

Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo. Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña. Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otro; porque cada uno llevará su propia carga. Gálatas 6:1-5.

Reflexión:
En la actualidad muchos que se creen muy espirituales y que fueron llamados hacer y a obedecer lo que Jesucristo dijo, se convierten en satanás: (encontramos la palabra diábolos con el significado de ‘adversario’, como ‘el enemigo’, ‘opositor’. También en algunas ocasiones incluye el sentido de ‘acusador’ o el de ‘calumniador’. En principio, conviene aclarar que el judaísmo no identificaba a Satanás con el demonio Lucifer.) Toda persona que valla en contra de las palabras de Jesucristo es un adversario de él. Jesús dijo: El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama. Mateo 12:30. Por eso toda aquella persona que va en contra de esta palabra es enemigo de Dios. Jesús dijo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis? ¿No hacen también lo mismo los publicanos? Mateo 5:44-46. Todo espíritu de acusación y de juzgamiento va en contra al espíritu de Dios, y es enemigo de Dios. El espíritu acusador tiene estas características. Se creen los más santos y con derecho a juzgar y someter a los demás a sus reglas y placeres carnales, siempre están buscando que el hermano o el discípulo caiga para avergonzarlo delante de la congregación, amigos o familia. Cuando el hermano cae en pecado se lo cuentan a todo el mundo disque con el ánimo de orar por el pero mentira que es con el fin de destruirlo para que no se vuelva a levantar, por eso escrito esta: Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo; porque ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los acusaba delante de nuestro Dios día y noche. Apocalipsis 12:10. Así se hará con todo aquel que tiene ese espíritu de acusación. Porque somos llamados a restaurar, no a destruir, a sanar no a abrir heridas. Y muchos hombres y mujeres de Dios disque por llevar un evangelio santo se vuelven peor que los demonios y el mismísimo diablo. Porque hacen tropezar y dividir a muchos que quieren seguir a Cristo Jesús. Ese tipo de personas endemoniadas son usadas por el mismo infierno para fragmentar el cuerpo de Cristo y no permitir que el reino de Dios sea conocido por otros. Jesús Dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá. Y si Satanás echa fuera a Satanás, contra sí mismo está dividido; ¿cómo, pues, permanecerá su reino? Mateo 12:25-26. Hoy en día hay más destructores y divisores del evangelio en la iglesia que fuera de ella, el enemigo se les ha metido y no se han dado cuenta, se han convertido en siervos de satanás y se creen hijos de Dios, cuando están quebrantando los principios de ese mismo Dios. Podemos ver en la televisión y redes sociales acusaciones de ministros y siervos del señor entre sí. Critica, difaman, destruyen y hacen lo incorrecto delante de Dios. Viven un evangelio carnal y diabólico, por eso son enemigos de Dios. Escrito esta: Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Romanos 1:18. Somos llamados a darle la mano y ayudar a levantar a todo el que tropieza y cae, así como Dios lo hace. Escrito esta: Sostiene Jehová a todos los que caen, Y levanta a todos los oprimidos. Salmos 145:14. Debemos ser de un mismo espíritu con Jesús, porque los que no tienen su espíritu están separados de la gloria de Dios en sus vidas, él nos mandó hacer discípulos del evangelio, no a tratar a las personas como animales y maltratarlas con palabras, de juzgamiento, acusación, envidia, celos y rencor. Jesús dijo: Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso. No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir. Lucas 6:35-38. Ahora: ¿cómo estas midiendo tú los pecados y errores de los demás? ¿Lo estás haciendo según tus criterios y principios o según los de Dios? ¿Según tus hechos y testimonio te consideras hijo de Dios o de satanás? ¿Estas aplicando lo que dice Jesucristo del perdón y la restauración en tu vida y comunión con él, en tu matrimonio, en tu hogar, en tu familia, en tu trabajo en la iglesia y en tu ministerio? Reflexiona en esta palabra, porque es muy fácil volverse Juez y acusador de otros cuando tu no fuiste el que derramó su sangre en una cruz para salvarlos. Si lo has hecho renuncia a ese espíritu, y pídele perdón a Dios y a las personas que has dañado con ese acto abominable. Dios te bendiga.

Oración:
Padre nuestro que estás en los cielos. Santo, santo, santo; en esta hora te doy gracias por permitirme un día más de vida. Padre de gloria, misericordioso señor. A ti clamo con un corazón arrepentido por las veces que he atentado contra los principios de tus mandamientos donde me dices que ame a mi prójimo como a mí mismo. Muchas veces no lo he hecho, y entiendo que eso ha frenado tus bendiciones en mi vida. Señor ayúdame a caminar en tus principios y ordenanzas. Dame la sabiduría, el amor, la paz para ver a las personas que viven equivocadas y perdidas como tú las ves. Hoy entiendo que fui llamado a obedecerte no a comprenderte. Que en la obediencia a tus mandamientos están mis bendiciones más grandes. Que cuando alguno de entre nosotros se ha extraviado de la verdad, y si yo le hago volver; que el que haga volver al pecador del error de su camino, salvará de muerte un alma, y cubrirá multitud de pecados. En el nombre de Jesucristo de Nazaret hoy renuncio a todo espíritu de acusación, Juzgamiento, hipocresía, envidia, resentimiento, odio y calumnia, lo ato y lo hecho fuera de mí. De mi hogar, de mi matrimonio, de mi ministerio, de la iglesia y de todos los ambientes en los que me muevo; los declaro inoperantes por el poder de la palabra y les ordeno que vallan a la profundidad del abismo con orden de nunca más regresar a mi vida, mi mente y mi corazón. Pido que sea establecida en mi la mente de Jesucristo, para poder ver a mis semejantes como el los ve. Declaro que a partir de hoy las bendiciones de Dios me persiguen y me alcanzan aún más. Porque el ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen y los defiende. Declaro en el nombre de Jesús cielos abiertos para todo aquel que viva esta palabra, de amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, y templanza, así como la vivió y manifestó Cristo Jesús Dios y señor nuestro. De quien soy y a quien sirvo y serviré por siempre. Amén, Amén y Amén.

Escrita por:
Estivenson Navarro.
Inspirada por:
El Espíritu Santo.